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¿Sabes que la mayoría de los estudiantes de español saben más gramática que un nativo, pero casi no pueden hablar?
¿Ah sí? Eso sí que es pura ironía.
¡Hola! Soy Óscar. Gracias por acompañarme en un nuevo episodio del pódcast de unlimitedspanish.com.
Hoy tenemos un tema muy interesante:
Voy a hablar de tres conceptos que muchas veces se confunden: la ironía, el sarcasmo y el cinismo.
A continuación, practicarás tiempos verbales con una pequeña historia sobre dos niños que tienen un problema en un lago congelado.
Muy bien, empecemos.
Sí, es cierto que muchos estudiantes de idiomas saben más gramática que un nativo medio, y, en cambio, casi no pueden hablar fluidamente. Por eso te recomiendo los 5 pilares donde podrás comprender cómo desarrollar tu habla, entre otras cosas. Ves ahora a www.unlimitedspanish.com e inscribe tu email.
Bueno, vamos al tema.
¿Cuál es la diferencia entre ironía, sarcasmo y cinismo? Vamos a analizar estos conceptos uno por uno y por supuesto, te daré algunos ejemplos. ¡Con los ejemplos se aprende muy bien! Y no es ironía 🙂
Ironía.
Según la RAE, la Real Academia Española, que digamos, es el diccionario oficial del español, la ironía es una “expresión que da a entender algo contrario o diferente de lo que se dice, generalmente como burla disimulada.”
Vale. Para dejarlo claro, una “burla” es una acción o unas palabras con la intención de reírse de algo o alguien. También puede ser una simple broma.
La ironía a veces se dirige a uno mismo o a una situación.
Vamos a ver un ejemplo:
- ¿Cómo fue la cita con esa chica que conociste?
- ¡Ah, fantástico! No pudo ir mejor. Me dijo que me llamaría… Pero no me pidió mi número de teléfono.
Cuando en el diálogo se dice “no pudo ir mejor”, evidentemente está diciendo lo contrario de la realidad, y lo usa en forma de burla sutil sobre sí mismo.
La ironía también se produce cuando hay un resultado que no es esperado. Por ejemplo:
- Un incendio en un parque de bomberos.
- El asesor financiero que se arruina.
- Un dietista con problemas de sobrepeso.
Todas estas situaciones tienen su dosis de ironía.
Vamos ahora a ver el sarcasmo.
El sarcasmo se parece mucho a la ironía, pero lo que lo diferencia es la intención. Según la RAE es una “burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo”.
Una “burla sangrienta” es una burla con mala intención, que hace daño. “Ironía mordaz” se refiere a algo con mala intención o negativa. Se busca ridiculizar, humillar o insultar.
Un ejemplo:
- El informe no estará listo hoy. Creo que lo acabaré la semana que viene.
- Ah, Juan… ! Tú siempre tan trabajador!
En este ejemplo, se utiliza el sarcasmo para atacar el trabajo de Juan y dejar claro que trabaja lento. Otro ejemplo:
- A ver el regalo de San Valentín… Ah… Es una toalla. Carlos… Tú siempre tan romántico.
El pobre Carlos quería ser práctico, pero una toalla no es precisamente lo más romántico del mundo.
Aunque la RAE atribuye al sarcasmo mala intención, muchas veces la gente lo usa de manera muy suave y sutil y se puede confundir con la ironía.
Por último, el cinismo.
No voy a entrar en la doctrina filosófica del cinismo de la antigua Grecia, sino en cómo se usa habitualmente.
Hay dos maneras de entender el cinismo.
En primer lugar, una persona cínica es alguien que no tiene vergüenza. Miente sin problemas y defiende comportamientos y acciones deshonrosas. Es decir, alguien que no tiene principios y actúa sin ética ni moral. Por ejemplo, se descubre que un político es corrupto, y él, en vez de pedir disculpas, dice: “Bueno, esto es algo habitual. Todos los políticos, de alguna manera u otra, hacen cosas similares”.
En segundo lugar, el cinismo también se refiere al escepticismo extremo. El cínico ya no cree en nada. No cree en la política, no cree en las relaciones, en la amistad, etc. Esto lleva a no confiar en nada, a no tener principios y a sospechar de todo. En cierta manera puede llevar a comportarse como la explicación anterior sobre el cinismo.
Tengo un amigo que piensa así. En algunas cosas no le falta razón. Quizás lo opuesto a este tipo de cinismo es la ingenuidad y el positivismo extremo combinados.
De acuerdo, ahora ya conocemos un poco mejor estos tres conceptos. La información es poder, y usa el poder con responsabilidad 🙂
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Ahora vamos a pasar a practicar con un pequeño punto de vista. Te cuento la misma historia dos veces. La segunda vez cambio algún aspecto gramatical, como el tiempo verbal. Así podrás practicar la gramática de forma intuitiva y sin memorizar nada.
Venga, la primera vez, en pasado:
En una tarde fría de invierno, dos niños decidieron ir a patinar a un lago congelado cercano . Se pusieron los patines y empezaron a patinar divirtiéndose como solo los niños pueden divertirse.
De repente, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua, quedando bajo el hielo. Rápidamente, el otro niño agarró una pequeña roca y golpeó el hielo ferozmente hasta que consiguió romperlo y salvar así a su amigo.
Cuando llegó la ambulancia y la policía, quedaron sorprendidos de lo que pasó y se preguntaron:
—¿Cómo consiguió ese pequeño niño romper el hielo? ¡Es imposible! ¡Es demasiado grueso!
Un hombre mayor que vio todo lo sucedido dijo:
—Yo sé cómo el niño consiguió romper el hielo.
Y le preguntaron:
—¿Cómo?
Y el hombre mayor respondió:
—No había nadie para decirle que no podía hacerlo.
Ahora cambiamos el punto de vista. Desde la perspectiva de los niños y en presente:
En una tarde fría de invierno, mi amigo y yo decidimos ir a patinar a un lago congelado cercano. Nos ponemos los patines y empezamos a patinar divirtiéndonos como solo nosotros, los niños, podemos divertirnos.
De repente, el hielo se rompe y mi amigo cae al agua, quedando bajo el hielo. Rápidamente, agarro una pequeña roca y golpeo el hielo ferozmente hasta que consigo romperlo y salvar así a mi amigo.
Cuando llega la ambulancia, la policía, y los bomberos, quedan sorprendidos de lo que ha pasado y se preguntan:
—¿Cómo ha conseguido ese pequeño niño romper el hielo? ¡Es imposible! ¡Es demasiado grueso!
Un hombre mayor que ha visto todo lo sucedido dice:
—Yo sé cómo el niño ha conseguido romper el hielo.
Y le preguntan:
—¿Cómo?
Y el hombre mayor responde:
—No había nadie para decirle que no podía hacerlo.
Bonita historia, ¿no? La ironía es que un bombero o un policía, que se supone que sabe mucho más sobre situaciones de emergencia, le hubiera dicho al niño que es inútil intentar romper el hielo con una roca porque es demasiado grueso, y quizás el otro niño no se hubiera salvado.
A veces, tienes que seguir tu instinto.
Y hablando de instintos, sigue el tuyo y consigue ahora mis cursos completos de Unlimited Spanish en https://www.unlimitedspanish.com/, sección productos.
Nos vemos la semana que viene y utiliza la ironía, sarcasmo y cinismo con mucha precaución 🙂 ¡Cuídate!
Óscar Pellús
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Soy española nativa y me cuesta mucho diferenciar entre el sarcasmo, la ironía y el cinísmo. En el lenguaje coloquial, a veces… “no lo pillo”. Ahora ya lo tengo más claro. Gracias
Ah, sí. Eso ocurre. El problema es que muchas veces estos términos se utilizan indistintamente. Por ejemplo, se dice que algo es irónico cuando es sarcástico.